jueves, 20 de octubre de 2011

Ser

El ser implica libertad.

La libertad es un derecho.

Tengo derecho a tener defectos. Tengo derecho a no ser perfecta. Tengo derecho a no ocultarme.

Soy yo.

Es mi identidad.

Soy mientras me siento. Soy mientras me veo. Soy mientras me conozco.

Yo.

Y ¿ella qué?

Ella es ella. Ella tiene los mismos derechos a ser imperfecta.

Todos los tenemos.

¿Por qué ocultarnos? ¿Por qué avergonzarnos?

Todos somos iguales.

Todos somos humanos.

Todos somos.

No hablo de descaro. No hablo de desinterés.

Hablo de lo contrario. Hablo del respeto e interés a lo que somos.

Hablo de vernos frente a frente a nosotros mismos.

No en un espejo. El espejo solo reflejaría a la inversa nuestra verdad. Y yo no quiero proponer mentiras.

Errores. Defectos. Carencias. Desperfectos. Deficiencias.

Libertad.

Eso es todo.

Decir, sentir, hacer libremente.

No quiero que ella me deteste por ser tan poca cosa.

Aunque sé que ella tampoco vale mucho (o vale mucho, o vale tanto como cualquiera, tanto como yo) no lo comprendería si se lo dijera.

Por eso no podemos comunicarnos.

Por eso nuestros intercambios de opiniones son pérdida de tiempo.

¿Qué tengo defectos? Sí. Muchos. Cientos. Miles y millones. Cada día más. Aunque intenté corregirlos, es inevitable, es parte de mi humanidad. Y gracias a Dios soy humana, pues hasta ahora (sin tener o recordar la experiencia de haber sido otra cosa) es lo que más me gusta ser.

Y eso me mete en problemas.

Problemas conmigo misma.

¿Qué ocurriría si decidiera dejar de aparentar? ¿Se iría? ¿Se quedaría? ¿Comprendería?

"Those who matter don't mind, and those who mind don't matter."

¿Pero qué pasa cuando me importa alguien a quien le importa?

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