lunes, 18 de julio de 2011

Se llaman celos

Se llaman celos,
reflejo de mi inseguridad,
efecto de mi pensamiento infantil.

No logro comprender como sigo sintiendo celos.
Celos que nunca se van.
Celos que permanecen,
porque permaneces.
Tal vez por eso aveces prefiero que no estés.

La idea de que aun me falta mucho para merecer tu atención,
tu comprensión, tu amor.
Y lo tengo. Sé que lo tengo, en parte.
Pero, como dije, no me siento suficiente.

Por eso los odio, a todos los que sí son dignos de tu admiración.
Por eso los detesto.
Por eso los veo, y pienso cuanto desearía ser como ellos,
al mismo tiempo que me veo, y me aborrezco por no acercarme ni un poco.

Son las llamas que destruyen, que me hacen llorar lágrimas de ira.
Y lo único que deseo es dejar todo.
Si pudiera dejar todo e irme de aquí.
Dejar todo.
Olvidar todo.
Nacer nuevamente,
y pretender que tu amor no me hace falta.
Ser suficiente.


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